El capturado expresidente de la Junta de Fiscales Superiores de Ucayali Luis Alberto Jara Ramírez afrontaba una denuncia por el delito de cohecho pasivo y activo específico proveniente de una organización criminal y, a la luz de las evidencias, asomaba en su contra una pena de hasta diez años de cárcel.

Diálogos vía WhatsApp, llamadas interceptadas y cientos de folios de documentos y fotos configuraban, al parecer, una serie de pruebas irrebatibles en torno a la siniestra modalidad de la red que dirigió Jara –denominada Los Patrones de Ucayali– a lo largo de un año y dos meses.

Pero casi a las 6:35 a.m. de ayer, Jara se mató tras asestarse un balazo en la sien luego de pernoctar en el cuarto asignado a los agentes de la División de Seguridad de Penales (Divsepen) de la policía, encargados del resguardo de la carceleta del Poder Judicial, ubicada en la cuadra 5 de la avenida Abancay, Cercado de Lima.

El cuerpo de Jara quedó sobre el segundo nivel de un camarote de fierro. Tenía un grillete en el pie derecho que estaba unido a otro, colocado en una baranda, a través de una larga cadena. No estaba esposado.

A Jara se le habría permitido pasar la noche en el referido ambiente debido a que en los calabozos del Poder Judicial ya no había espacio y en consideración a su condición de fiscal superior.

De acuerdo con las primeras investigaciones, el suboficial PNP Dago Alberto Tipacti Chasquibol dejó su arma de reglamento en un ropero sin candado de la habitación y salió a supervisar a los otros detenidos en la carceleta. Este momento fue aprovechado por el fiscal superior, quien halló la pistola y acabó con su vida. La larga cadena del grillete facilitó su desplazamiento para alcanzar el arma.

El cadáver de Jara también evidenciaba cortes en la muñeca izquierda. Al lado, la policía encontró una hoja de afeitar con la que presuntamente se realizó los cortes. Los peritos investigan si algunas de las laceraciones corresponden a un primer intento de suicidio, ocurrido días atrás, para el cual el fiscal Jara utilizó otro objeto punzocortante.

El pasado 18 de febrero, Jara fue capturado junto con su entonces fiscal adjunto, Juan Astete Verde, y tres de sus asistentes. En cinco meses de pesquisas, la fiscalía había comprobado que ellos formaban una organización criminal dedicada a ofrecer cargos en el Ministerio Público de Ucayali a cambio de pagos establecidos y bajo una modalidad definida.