En los carnavales, en la región del altiplano, particularmente en la zona quechua, existe una costumbre ancestral en el que los ahijados deben visitar a los padrinos del flamante matrimonio. Los ahijados, no van con las manos vacías, tienen que llevar ofrendas de panes, frutas, bebidas, fiambres y regalos que pueden ser unos corderos y hasta reses de ganado bovino. ¿Vale la pena ser padrino?, ¿Ud. que opina?.

Danza erótica carnavalesca bailada por los campesinos del sector quechua del corazón del altiplano peruano, en el distrito de Santiago de Pupuja, de la provincia de Azángaro y de los distritos de Calapuja y Nicasio, de la provincia de Lampa en el departamento de Puno.

La danza tiene tres partes, caracterizado con movimientos vigorosos en especial de las mujeres que alternan con banderas, provocando su sentir amoroso a los jóvenes indiferentes, que culminan con el matrimonio.