“He sido el ‘huachito’, el menor, de cuatro hermanos”, detalla y agrega que tuvo una relación especial con su padre, quien le tuvo más paciencia a él que a sus hermanos. Era su “compinche” en muchas aventuras, desde hacer juntos el geniograma hasta acompañarlo en sus charlas de arquitectura. Pero no pensó en ser arquitecto y es el único que se dedicó al arte. “Estuvo bien mi elección, creo que me hubiera muerto sin el arte”, confiesa.

Para estos días, recomienda, sobre todo, estar con la familia y remarca que es importante tener un momento a solas, para reflexionar sobre uno mismo y recuperar energía. Y cuando pase la cuarentena, ya pensó en qué hacer: “Seguir viviendo y llenarme de optimismo”.

En una entrevista que te hice el año pasado, hablamos de tu lista de deseos, a propósito del programa que tenías con ese concepto, y entre otros anhelos, estaba el dormir 12 horas seguidas sin culpa. ¿En esta cuarentena lo has logrado?

(Risas). Por lo menos, las primeras semanas han sido peor. He dormido menos. La angustia, cómo haré para ir al mercado el primer día, qué hacer la mañana siguiente, etc. Pero ahora ya duermo mejor, aunque no 12 horas.

Para alguien que gusta de revisar el pasado, ¿cuál es tu lectura del presente?

He ido desde el apocalipsis zombie hasta un sentido de trascendencia, en cuanto a que la naturaleza nos está diciendo algo. Esta cosa del consumismo, de hacer todo rápido, de no detenerse. Es un momento para reflexionar y sacar algo positivo. ¿Qué habría pasado si esto nos hubiera tocado en un mundo sin tecnología, sin conexión?

Paradójicamente, has revivido A la vuelta de la esquina, pese a que no podemos ir ni a la vuelta de la esquina.

Es viajar desde el recuerdo. Es permanecer conectados con la ciudad, a pesar de que no estamos en contacto con ella. Mi idea es que este contacto no se pierda y cuando salgamos a la calle, nos dé mayor curiosidad la herencia de nuestros antepasados.

¿Qué nos dice ese pasado?

Que somos creativos, que siempre hemos sabido salir adelante. Pandemias y epidemias ha habido, y la vida ha continuado. Somos un pequeño eslabón en el espacio-tiempo, que debemos hacer lo mejor para los demás y nosotros. El arte y la cultura nunca desaparecieron en periodos de pandemia o epidemia, y sacaron lo mejor de las personas.

 

 

Por estos días, Gonzalo Torres tendría que estar ensayando para una nueva obra de teatro y ultimando los detalles antes de su estreno. Pero está en casa, al lado de su esposa y su hijo de 18 años, sobrellevando la cuarentena. Y también transmitiendo vía Facebook una versión adaptada de A la vuelta de la esquina. Coincidentemente, lo mejor de este entrañable programa será recordado durante el fin de semana vía Movistar Plus (canal 6 y 706 HD): hoy y mañana, a las 4 p.m. Programa de corte histórico que el expataclaun realizó exitosamente por más de 12 años. “Esta cuarentena es como si le hubiera puesto una pausa a una parte de mi vida, y ahora trato de encontrar otra forma de vivir. Esta situación nos enseña que somos capaces de reinventarnos”, me dice telefónicamente.

“He sido el ‘huachito’, el menor, de cuatro hermanos”, detalla y agrega que tuvo una relación especial con su padre, quien le tuvo más paciencia a él que a sus hermanos. Era su “compinche” en muchas aventuras, desde hacer juntos el geniograma hasta acompañarlo en sus charlas de arquitectura. Pero no pensó en ser arquitecto y es el único que se dedicó al arte. “Estuvo bien mi elección, creo que me hubiera muerto sin el arte”, confiesa.

Para estos días, recomienda, sobre todo, estar con la familia y remarca que es importante tener un momento a solas, para reflexionar sobre uno mismo y recuperar energía. Y cuando pase la cuarentena, ya pensó en qué hacer: “Seguir viviendo y llenarme de optimismo”.

En una entrevista que te hice el año pasado, hablamos de tu lista de deseos, a propósito del programa que tenías con ese concepto, y entre otros anhelos, estaba el dormir 12 horas seguidas sin culpa. ¿En esta cuarentena lo has logrado?

(Risas). Por lo menos, las primeras semanas han sido peor. He dormido menos. La angustia, cómo haré para ir al mercado el primer día, qué hacer la mañana siguiente, etc. Pero ahora ya duermo mejor, aunque no 12 horas.

Para alguien que gusta de revisar el pasado, ¿cuál es tu lectura del presente?

He ido desde el apocalipsis zombie hasta un sentido de trascendencia, en cuanto a que la naturaleza nos está diciendo algo. Esta cosa del consumismo, de hacer todo rápido, de no detenerse. Es un momento para reflexionar y sacar algo positivo. ¿Qué habría pasado si esto nos hubiera tocado en un mundo sin tecnología, sin conexión?

Paradójicamente, has revivido A la vuelta de la esquina, pese a que no podemos ir ni a la vuelta de la esquina.

Es viajar desde el recuerdo. Es permanecer conectados con la ciudad, a pesar de que no estamos en contacto con ella. Mi idea es que este contacto no se pierda y cuando salgamos a la calle, nos dé mayor curiosidad la herencia de nuestros antepasados.

¿Qué nos dice ese pasado?

Que somos creativos, que siempre hemos sabido salir adelante. Pandemias y epidemias ha habido, y la vida ha continuado. Somos un pequeño eslabón en el espacio-tiempo, que debemos hacer lo mejor para los demás y nosotros. El arte y la cultura nunca desaparecieron en periodos de pandemia o epidemia, y sacaron lo mejor de las

personas.