La pandemia del coronavirus paralizó las actividades de mil 600 millones de escolares en todo el mundo, un hecho nunca visto ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial, afirmó ayer el director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge.

“Lo que sabemos es que no podemos abrir las sociedades sin abrir las escuelas primero. Este ha sido el mayor trastorno en la historia de la educación, con 1 600 millones de escolares afectados en 190 países”, expresó al remarcar que, aunque las escuelas no juegan un papel central en la transmisión del coronavirus, su capacidad como propagadoras está ligada también al nivel de contagio que exista en una comunidad.

“Hasta ahora sabemos que el entorno escolar no es un factor principal en la pandemia. Pero cada vez hay más publicaciones que refuerzan la evidencia de que los niños sí juegan un papel en la transmisión, aunque más vinculado a reuniones sociales”, advirtió Kluge.

La OMS resaltó que los centros escolares deben aplicar las mismas medidas de higiene y distancia social generales, pero en función de en qué fase de la epidemia se encuentre la comunidad de la que forma parte cada uno, deberán ser implementadas “medidas adicionales”.