Una noche de furia se vivió en Bogotá, Medellín y otras ciudades importantes de Colombia que dejaron al menos 10 muertos y 140 heridos, entre ellos 87 policías, por las protestas que siguieron al asesinato del abogado Javier Ordóñez a manos de dos agentes del orden que le aplicaron descargas eléctricas.

Las manifestaciones se iniciaron al caer la tarde y se extendieron hasta la madruga, convirtiendo barrios enteros de Bogotá en un verdadero campo de batalla, especialmente alrededor de al menos 53 estaciones de policías, que fueron atacadas con palos y bombas molotov.

Esta explosión social siguió al conocerse el video, en que dos policías reducen al abogado y le aplican la descargas con una pistola paralizante, pese a sus quejas y sus pedidos de “por favor ya no más”. Testigos afirman que Ordóñez fue llevado vivo a una estación policial (CAI) y fue molido a golpes.

Un amigo del abogado también intervenido y golpeado por grabar los hechos. Hasta el momento, medicina legal no confirma si el abogado murió por las descargas o la golpiza. Por eso las protestas se dirigieron en especial contra lo CAI o estaciones de policía en los barrios de la capital.