Francia impuso toques de queda mientras otros países europeos cerraban escuelas, cancelaban cirugías y reclutaban estudiantes de medicina, porque las autoridades abrumadas se enfrentaban al escenario de pesadilla de un resurgimiento del COVID-19 al comienzo del invierno.

Con nuevos casos que alcanzan unos 100.000 diarios, Europa ha superado con creces a Estados Unidos, donde se registran más de 51.000 infecciones por COVID-19 de media cada día.

Luego de un rápido aumento de los casos en Francia, el presidente Emmanuel Macron anunció toques de queda nocturnos durante cuatro semanas a partir del sábado en París y otras grandes ciudades, lo que afectaba a casi un tercio de los 67 millones de habitantes del país.

La mayoría de los gobiernos europeos alivió los cierres durante el verano boreal para empezar a revivir unas economías que se dirigían a recesiones y pérdidas de empleo sin precedentes por la primera ola de la pandemia.

No obstante, el retorno de la actividad normal -desde restaurantes atestados a nuevos cursos universitarios- alimentó un alza de casos en todo el continente.