Diez regiones italianas, la mitad del país, se encuentran desde hoy en la llamada “zona roja”, la de mayores restricciones, y así se mantendrán hasta el próximo sábado, cuando todo el país entrará en un confinamiento de tres días, los festivos nacionales de Semana Santa, para combatir la guerra contra el coronavirus.

El Gobierno italiano ultima un nuevo decreto que entrará en vigor a partir del 6 de abril, cuando vence el actual, y que regulará los contactos en el país para tratar de acelerar la campaña de vacunación y frenar los contagios.

“Estamos en guerra y necesitamos medidas de guerra”, dijo este lunes el jefe de Protección Civil, Fabrizio Curcio, en Génova (norte), en la inauguración de un gran centro de vacunación en un espacio de ferias y congresos.