Las protestas de este miércoles en Colombia, que llevaron a las calles a decenas de miles de personas descontentas con la reforma tributaria presentada por el Gobierno al Congreso, dejaron dos muertos, 26 detenidos y 44 policías heridos, así como cuantiosos daños materiales por acciones vandálicas, según las autoridades.

Los episodios más tensos se vivieron en Cali (suroeste), donde la jornada comenzó caldeada después de que un grupo de indígenas Misak derribaran la estatua del fundador de la ciudad, el conquistador español Sebastián de Belalcázar.

El alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, destacó el “derecho a manifestarse contra políticas del Gobierno nacional”, pero lamentó que mientras unos protestaban, “otras personas de manera premeditada, irresponsable y criminal (…) actuaron para vandalizar la amada Cali“.