Casi toda la deforestación registrada en la Amazonía de Brasil es ilegal y la promesa del presidente Jair Bolsonaro de eliminar esa devastación es poco realista debido a la falta de transparencia sobre el uso autorizado de la tierra en esa región, según un informe publicado este lunes.

Bajo presión para reducir la destrucción de la mayor selva tropical del planeta, Bolsonaro prometió durante la Cumbre sobre el Clima del mes pasado eliminar la deforestación ilegal hacia 2030.

Una misión que parece imposible, dado que las autoridades han fracasado en implementar leyes para determinar cuánto y dónde se deforesta legalmente, indica la investigación, realizada por universitarios y expertos de organizaciones ambientalistas, entre ellas World Wildlife Fund Brazil, el Instituto Centro da Vida, el Instituto IMAFLORA

El reporte indica que 94% de la deforestación en la Amazonía y la región circundante de “Matopiba”, que engloba parte de los estados de Maranhao, Tocantins, Piauí y Bahía, es ilegal.

Esto ocurre porque incluso en los casos en que los agricultores, ganaderos y madereros tienen permiso para usar la tierra, las autoridades son incapaces de documentar cómo se aplica la legislación para su explotación legal.