La variante Delta, responsable del repunte actual de la epidemia en el Reino Unido, podría provocar una nueva ola de la COVID-19 a escala mundial durante el verano boreal si no se toman medidas de prevención, advierten expertos y autoridades sanitarias.

Por ahora, la pandemia de la COVID-19 se está desacelerando: el número de nuevos casos registrados es el más bajo desde febrero y el de decesos también retrocede, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero a la vez varios países como Indonesia, Portugal, Rusia e Israel están viviendo un repunte epidemiológico, causado al menos en parte por la variante Delta.

Identificada por primera vez en India, donde empezó a propagarse en abril, esta variante del SARS-CoV-2 está presente en al menos 85 países, con porcentajes dispares.

En Europa, se extendió muy rápidamente en el Reino Unido, reemplazando en pocas semanas la variante Alpha, que apareció a finales de 2020 en el sureste de Inglaterra.

Lo mismo sucederá en el resto de Europa, según el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), que estima que la variante representará 70% de las nuevas infecciones en la UE a principios de agosto y 90% a finales.