El presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado la madrugada del último miércoles 7 de julio luego de sufrir un ataque en su residencia de Puerto Príncipe, según confirmó el primer ministro de ese país, Claude Joseph.

El funcionario dio a conocer la noticia a través de un comunicado, en el que mencionó que los responsables del ataque aún no han sido identificados; sin embargo, indicó que hablaban “español e inglés”.
 
Según información recogida por EFE, la primera dama, Martine Moïse, sobrevivió al ataque, aunque resultó gravemente herida y viene siendo atendida en un hospital local.
 
 
Joseph calificó este magnicidio como un acto “inhumano y de barbarie” e invocó a la población a mantener la calma. Precisó que la Policía local y el Ejército se encargan de mantener la situación bajo control “para garantizar la continuidad del Estado”.
 
El suceso se da bajo un clima de prolongada crisis política en Haití, con los índices de pobreza e inseguridad más altos de América. Hace cinco meses, Moïse denunciaba que la oposición a su Gobierno tramaba un golpe de Estado.
 
No obstante, el mandato de Moïse se caracterizó por constantes tensiones entre diferentes bloques políticos del país, algunos de los cuales consideraban “ilegítima” su llegada al poder.