Los talibanes van “casa por casa” buscando a detractores y personas que han trabajado para las fuerzas extranjeras y a sus familias, según un documento confidencial de la ONU publicado en las últimas horas, que multiplica el miedo y la desconfianza en las promesas de tolerancia y reconciliación hechas por el movimiento islamista radical.

El informe, redactado por un grupo de expertos en evaluación de riesgos de la ONU, dice claramente que los talibanes tienen “listas prioritarias” de personas que desean arrestar.

En primera línea están quienes ocuparon puestos de responsabilidad en las fuerzas armadas afganas, la policía y las unidades de inteligencia.

Desde que tomaron el poder en Kabul el domingo y en la mayoría del país, los talibanes intentan convencer al mundo y a los afganos de que no ejercerán el poder de la misma manera que entre 1996 y 2001, cuando dirigieron el país. En aquel momento impusieron una visión extremadamente rigurosa de la ley islámica, que penalizaba especialmente a las mujeres. Pero este informe de la ONU muestra una situación muy diferente.