Desde que su esposa R. M. C. (33) desapareció el 9 de enero, Richard García Chislla (31) se dejaba ver llorando. Apelaba a las lágrimas para despertar la condolencia de las personas con el objetivo de que la ayuden a buscarla.

Sin embargo, su coartada le duró hasta la tarde del sábado 15 de enero. En la plaza del distrito de Ollachea, (Carabaya), las rondas campesinas lo aprehendieron porque en las declaraciones que dio a las autoridades locales entró en contradicciones.

Cuando se dio por vencido, terminó confesando que él era el asesino. No dio detalles ni razones, solo aceptó el crimen y reveló que incineró los restos del cuerpo de la madre de sus dos hijos en el sector de Challhuamayo.

Las autoridades comunales, la Policía y el detenido se constituyeron al lugar que este indicó y encontraron bajo arbustos los restos óseos calcinados.

Richard García Chislla dijo que los restos le corresponden a su esposa, pero serán los exámenes de ADN los que terminen de certificar científicamente si le pertenecen a la mujer. El detenido está en manos de las rondas campesinas de la provincia de Carabaya.

La pareja tenía dos pequeños, un niño de 12 años y otra niña de cuatro. Son naturales del distrito de Azaroma. Ninguno tiene trabajo conocido y se ganaban la vida en empleos esporádicos.