La caza furtiva de rinocerontes se ha reanudado en Sudáfrica, con un total de 451 animales muertos en 2021, aunque esta cifra sigue siendo 24 % más baja que en 2019, antes de la pandemia de coronavirus, según el ministerio de Medio Ambiente de ese país.

De este total, 327 animales fueron abatidos en parques nacionales y reservas gubernamentales, y 124 en recintos privados, precisa el comunicado.

Sudáfrica es hogar de casi el 80 % de los rinocerontes del mundo. Son cazados para responder a la fuerte demanda de sus cuernos en Asia, donde son utilizados en medicina tradicional o por sus supuestas virtudes afrodisíacas.

El año pasado, la caza furtiva descendió en los parques nacionales y, en particular, en el inmenso y emblemático parque Kruger (noreste), con 209 animales muertos frente a 247 el año anterior. No obstante, aumentó considerablemente en las reservas privadas de animales, lo que explica este aumento.

Caza furtiva

La disminución constante de la caza furtiva en Kruger “está vinculada con un aumento de la intensidad de las actividades de lucha” contra ese accionar, afirma el ministerio, que también “ha permitido aumentar el número de detenciones y condenas”.

Pero una de las “consecuencias inesperadas” de esta defensa es que los cazadores furtivos “buscan presas fáciles en otras regiones, lo que les ha llevado a atacar reservas privadas” en el noreste del país.

Parques nacionales y reservas privadas trabajan juntas para proteger a sus rinocerontes blancos y negros, incluso quitándoles los cuernos para desalentar a los cazadores furtivos. (AFP)